Obra de danza contemporánea se estrena con una temporada en Teatro Biobío

Brindar espacios para el sostenimiento de procesos artísticos surge como una necesidad en disciplinas escénicas como la danza, donde la materialización de una idea, o en este caso una sensación, puede tomar meses de preparación y requiere de la confianza y colaboración de todo un equipo creativo detrás.  Es el caso de “Como un océano de fuego”, propuesta que comienza a gestarse el año 2023 a través de una investigación conjunta entre la coreógrafa Lisette Navarratia y la Plataforma Lokas Juanas.

Lisette Navarratia, directora y coreógrafa de la obra, comparte que este es un viaje íntimo, sensitivo, envolvente y emocional, “que nace desde una sensación muy íntima, biográfica y donde el cuerpo es el protagonista, con toda su intensidad”.

Las crisis que encienden nuestro fuego interno

Esta obra toma su inspiración en las crisis existenciales provocadas por la vorágine y rapidez de la vida cotidiana, que desatan incendios fogosos en nuestro interior. Cada persona tiene sus estrategias para apaciguar, contener u oprimir este fuego latente. ¿Nos quemamos por dentro?, ¿se desborda este fuego y explotamos?, ¿cómo nos armamos, desarmamos y volvemos a armar, después de estas crisis?

Estas son las preguntas que “Como un océano de fuego” espera plantear al público, a través de una experiencia sensibilizadora, empática y poética, que cuenta con el despliegue de cuatro intérpretes en escena, y es potenciado por un diseño sonoro-musical y lumínico envolventes, especialmente creados para la obra.

Cristian Reinas, músico y diseñador sonoro de la obra, comenta que, tanto la idea de los vestuarios y los elementos escenográficos y lumínicos, como la composición musical de la obra, han surgido desde profundos diálogos entre Lisette, Juanita y Cristian. “Como Lokas Juanas, siempre intentamos que estos elementos se integren orgánicamente a la danza, y que no sean un decorado, sino que funcionen como dispositivos que enriquezcan y nutran el movimiento. En ese sentido, la composición de la música, ha intentado incluir sonidos que abran un imaginario en relación a la intensidad interna, al fuego interno y que ayuden a sostener la sensación de la latencia contenida, que la obra propone”.

El cuerpo y sus intensidades como protagonista

La pieza apuesta porque el cuerpo y sus intensidades, y la externalización de sus sensaciones internas, sean las que expresen y desplieguen toda la dramaturgia y el desarrollo emocional. No se utilizan palabras, ni existe una narración lineal, sino que se intenta generar una experiencia donde el público pueda verse reflejado, en un nivel sensorial y corporal.

Juanita Paz Saavedra, productora artística, guía metodológica, asistente y asesora coreográfica de esta obra, comenta que “me encantaría que el público viviera esta experiencia emocional”. Agregando que “la danza tiene el potencial de hacer que nos encontremos, en comunidad, en torno al trabajo sensible del cuerpo, donde la invitación es a observar empáticamente, con todas sus dimensiones, complejidades y humanidad, por lo que es relevante ir a ver danza que surja desde nuestro territorio, y apoyar esta disciplina, para que no se pierda esta posibilidad de reclamar el cuerpo, como un territorio autónomo y expresivo, que nos conmueve y humaniza. Y creo que es ese lugar, el que intentamos activar con esta obra”.

Para Fernanda Coloma Labra, intérprete de la obra, ésta es desafiante a nivel físico “porque requiere una alta intensidad, un alto estado de atención y concentración, para que aparezca la corporalidad intensa, como un océano de fuego”.

La obra tendrá una temporada de nueve funciones en la Sala de Cámara del Teatro Biobío, todos los jueves, viernes y sábados entre el 4 y el 20 de julio a las 19.30 horas y tiene una duración aproximada de 40 minutos. Las entradas tienen un valor de $6000 general y $4500 estudiantes y tercera edad y ya se encuentran disponibles en la boletería virtual del Teatro.

Sobre el equipo creativo

Esta obra está dirigida y coreografiada por Lisette Navarratia, bailarina, coreógrafa y música, originaria de Chiguayante, cuya formación y trabajo en danza, se ha desarrollado de una manera sistemática e independiente, en nuestra región. El trabajo cuenta con la producción artística, guía metodológica, asistencia y asesoría coreográfica de Juanita Paz Saavedra Gutiérrez, destacada bailarina, coreógrafa e investigadora, y Premio Regional de Arte y Cultura del Biobío, categoría “Artes de la Danza”.

La interpretación en escena está a cargo de Angela Marina Epuyao, Fernanda Coloma Labra, Francisca Narváez e Ignacio Godoy, la composición musical original es de Cristian Reinas, y los aspectos visuales de la escena (iluminación, vestuario, escenografía), se han construido desde el diálogo entre Lisette, Juanita y Cristian.

Lisette Navarratia (Directora)

Coreógrafa, bailarina y música, integrante de las plataformas Lokas Juanas y Colectivo Incorpórea. Ha estudiado de manera sistemática e independiente, diferentes técnicas y estilos de danza. Ha trabajado con importantes elencos y creadores, a nivel nacional. Ha coreografiado varios formatos de danza. “Como un océano de fuego” es su debut como directora de una obra de largo formato.

Lokas Juanas

Plataforma de colaboración y asociación entre artistas, con un diálogo transdisciplinar, que permite potenciar estrategias y metodologías, para procesos creativos, investigativos, de producción de conocimientos situados, y el desarrollo de diversos lenguajes escénicos específicos.

Equipo completo

Dirección y coreografía: Lisette Navarratia
Producción artística, guía metodológica, asistencia y asesoría coreográfica: Juanita Paz Saavedra Gutiérrez
Interpretación:
    – Angela Marina Epuyao
    – Fernanda Coloma Labra
    – Francisca Narváez
    – Ignacio Godoy
Música y diseño de iluminación: Cristian Reinas
Producción general y visualidad escenográfica: Plataforma Lokas Juanas
Diálogo Metodológico Conceptual: Omi Campos Castillo
Gestión de prensa y colaboración en difusión: Carla Bustamante Fredes
Confección de vestuario: Laura Desordenes, Romi Petricor, Roberto Mascareño