Luis Slimming, o el triunfo del humor tradicional

Por Chisu Zepeda 

El comediante y libretista Luis Slimming, también conocido como “Don Comedia”, sobresale del montón gracias a su profunda pasión por el humor chileno. Es un estudioso, un mateo a la hora de enfocarse en su arte, la comedia. Lo ha dicho muchas veces, los escenarios son su pasión. Los disfruta, y se le nota.  

Tras el revés que supuso el espectáculo de Javiera Contador, con críticas hacia los presentadores y un llamado de atención a los comediantes para no ser lanzados al escenario después de un show muy aclamado, Luis Slimming se encontraba en una situación delicada. Por un lado, debía demostrar su capacidad para hacer reír, y por otro, defender la labor de su gremio, que había sido duramente criticado tras la difícil noche que había vivido la actriz en la segunda jornada del festival. 

Las expectativas eran altas. Ordas de fanáticos termocéfalos, que no le perdonaban un comentario sobre el expresidente recién fallecido, lo amenazaban en las redes sociales con una pifiadera organizada y letal. La panelista de un programa de farándula le aconsejó, incluso, bajarse del espectáculo. Para nuestra suerte, nada de eso tuvo peso, sentido o valor alguno, ya que Luis, les colocó 188 cc de, ya saben qué, en el ojo, y los dejó calladitos a todos.  

Anoche, Slimming finalmente se tituló con honores de humorista. Todo el país, y varios miles conectados en el exterior, lo vieron. La audiencia no paró de reír de principio a fin con su rutina. Chistes cortos, un timming inmaculado, movimientos sobre el escenario bien calculados y precisos, todo preparado con esmero, cuidado, profesionalismo y pasión. ¿Puntos bajos? Difícilmente los podría encontrar, ya que Luis manejó al monstruo con la expertise de un Maestro Jedi (ahí se me cayó el carné).  

A diferencia de sus colegas de días anteriores, su espectáculo no se basó en largas historias centradas en sus familias, sino que revivió la tradición chilena del chiste corto, ágil y pícaro. Evocó para los más grandecitos esa nostalgia de festivales anteriores, recordando a figuras como Álvaro Salas, Los Indolatinos, Daniel Vilches o el Flaco y el Indio. Ni hablar de su pequeño homenaje al humorista boliviano Sandy y sus chistes sobre los gangosos y los tartamudos. Otro acierto. 

Construido de manera inteligente, sin detenerse en un tema en particular, Slimming hacía referencia a personajes reconocibles como Boric, Pinochet, Cathy Barriga y su esposo, Farkas y Don Carter, entre otros, ofreciendo una visión irónica de algunas de las peculiaridades de Chile.

Se mofó de los cuicos que se casan entre primos y mostró gran habilidad y discreción para reírse del tamaño de Miguelito y abordó el tema de los baños para discapacitados en el país. 

Ya al cierre, con un chiste sobre la abstinencia sexual, evocó el humor de tiempos pasados. Al preguntarle a la periodista Constanza Santa María cuánto tiempo llevaba sin tener sexo, ella, con compostura y nerviosismo, prefirió omitir la respuesta, desatando risas en una escena típicamente chilena. 

El país se rindió ante la genialidad de Slimming. El comediante y amigo de “Don Comedia” Fabrizio Copano, en su cuenta en X comentó, “Acabo de llegar a Chile y vengo a decir: Luis Slimming el nuevo rey del chiste corto”. Por su parte, el presidente Boric le escribió simplemente, “Felicitaciones crá!”.  

En su debut en el Festival de Viña, Luis Slimming no solo hizo reír a la Quinta Vergara, sino que ofreció un espectáculo que consagró su estilo de humor. Al final, el público disfrutó y aplaudió una rutina que rayó en la perfección, premiándolo de forma merecida con dos gaviotas. El humor a la antigua, rápido, pícaro, chispeante, a la chilena como le dicen, ha revivido. Larga vida al Rey.