Los mínimos comunes

 

Por Pablo J. Gasc

Hace unos días, en el salón de un conocido hotel, y bajo el potente alero del Instituto Chileno de Administración Racional de Empresa, mejor conocido como ICARE, los chilenos pudimos conocer, y en exclusiva, la propuesta elaborada por Joaquín Lavín y Alberto Mayol, para promover la unidad nacional y el reencuentro entre los chilenos.

La iniciativa “Tregua y Estrategia: El Desafío de Chile”, reconoce las ventajas competitivas de nuestro país frente a las necesidades globales, y, además, presenta los obstáculos a los que se enfrenta, como lo son el debilitamiento institucional y las crisis políticas.

Podríamos decir que a todos nos pilló por sorpresa, no la vimos venir. Sin embargo, fue una grata sorpresa, ya que, los otrora candidatos presidenciales, le dan al clavo en todo, y, posiblemente, sea algo que merezca ser tomado más en serio.

Justo ayer un amigo me mandó el link de YouTube con la presentación completa. La vi, y hoy, por esas cosas de la vida, en “los jueves de Mayol” de la radio Sonar, Rafa Cavada le preguntó al panelista respecto al tema.

El problema, según Mayol, es que “estamos muy atrasados y no se ha aprovechado esta oportunidad, principalmente, porque en el momento de hacerlo si o si, partió la crisis política e institucional, y hemos estado envueltos en eso”.

Así me enteré que todo comenzó hace unos cinco meses, cuando Lavín contactó al sociólogo, por WhatsApp, y le comentó de su idea. “Me comentó que sería vincular todo lo relacionado a modelo de desarrollo –relató Mayol–, pero hacerlo con un proceso de cierta capacidad de diálogo político”. Y así partieron, según el panelista, al principio se veía medio complicado, pero vinieron las reuniones sistemáticas, el ping pong de ideas y, ¡voilà!

La propuesta es bien simple, habla de mínimos comunes, de hasta donde se puede estar de acuerdo, y, como explica Mayol, “ya sea porque estamos de acuerdo, o porque entendemos que dado el escenario que existe hoy, y que es estructural, reconocemos ciertas cosas que pueden no gustarnos, por ejemplo, es probable que el reconocimiento que esta crisis que estamos viviendo, no le corresponde ni a éste gobierno ni al anterior… sino que lleva mucho más tiempo”.

“En el fondo –continúa Mayol–, (la propuesta) es una capacidad de asumir ciertos factores que necesariamente (por encima de las creencias partidarias), van a tener que estar”.

“Chile, hoy día, tiene una oportunidad gigante, bajo y sobre los pies –agrega el sociólogo–, (el país) tiene el primer lugar de potencial de energía renovable del mundo -se supone que para el 2050 el mundo debe estar descarbonizado-, entonces, primero se reducirán mucho sus costos, para el 2040 deberíamos haber remplazado toda la matriz por energía renovable, y con eso se acaba la dependencia geopolítica que tenemos hoy”.

“Luego de eso –continúa–, hay una historia tecnológica que aún está por verse, el gran tema posterior será el almacenamiento, y la capacidad de transportar esta energía guardada en una batería”.

Claramente, si el país llegase a producir mucha energía, dependeremos de la capacidad que tengamos para exportarla. El modelo de crecimiento ya lo vimos con los países árabes y el petróleo, el negocio es increíble.

Pero el problema, según Mayol, es que “estamos muy atrasados y no se ha aprovechado esta oportunidad, principalmente, porque en el momento de hacerlo si o si, partió la crisis política e institucional, y hemos estado envueltos en eso”.

“Requerimos desarrollar una estrategia que nos permita abordar este problema de una manera conjunta –continúa–, y esta estrategia llega solamente hasta cierto nivel, de ahí para arriba la cosa cambia (…) pero hasta cierto nivel, todos sabemos que hay ciertas cosas que son evidentes, y eso es lo que presentamos” concluyó.

¿Cómo reaccionaran las diferentes fuerzas políticas ante esta propuesta? Bueno, eso aún está por verse. La derecha y la izquierda deben ponerse de acuerdo, cortar un poco la chacota, dejarse de mezquindades y pensar en el bien de todos, y no solo de los compadres. Sería interesante que este debate se diera con altura de miras.

Puede que me caigan bien o mal Lavín o Mayol. Incluso, puede ser que no les haya comprado sus discursos anteriores. Puede ser que ya no le crea a nadie, sin embargo, lo expuesto me hace sentido, mucho sentido. Me parece interesante, y, por qué no, puede que a la luz de lo presentado imagine un Chile mejor y más justo, al final, ¿no debería ser eso lo más importante?