Javier Milei: El cisne negro

Por Guillermo Zerda 
Ilustración: LOG (@log.ilustra)

A poco más de cuatro meses de iniciado el gobierno del libertario Javier Milei, la sociedad argentina se debate frente a una nueva y profunda grieta sin llegar a entender muy bien cómo y de dónde vino este camión acoplado -que a más de 100 km/h- pegó de lleno en las creencias y los bolsillos de moros y cristianos. Al parecer, la mano invisible del mercado le estaría mostrando, a los argentinos, su dedo del medio.

Como si no fueran pocos los exabruptos y frases “para el bronce” a los que Javier Milei tiene acostumbrado a los argentinos, el presidente anarco capitalista declaró orgulloso en una conferencia dada a principios de abril en el auditorio de la Florida International University (FIU), en Miami, ser “un cisne negro, el primer presidente liberal libertario de la historia de la humanidad”.

Y no, lo de “cisne negro” no lo decía en relación a la película de Darren Aronofsk protagonizada por Natalie Portman en 2010. Más bien se refería a la teoría del economista americano-libanés Nassim Nicholas Taleb que en 2007 describía aquellos sucesos improbables que ocurren por sorpresa y que ningún analista previó ni tuvo en cuenta. Sucesos improbables, pero no imposibles.

Hasta aquí, el presidente dice la verdad. Muchos de sus votantes reconocen que, a diferencia de los políticos tradicionales, está haciendo lo que dijo que iba a hacer. Como anécdota de aquello, muchos recuerdan la confesión del ex mandatario peronista Carlos Saúl Menem que, luego de asumir en los años noventa del siglo pasado, y en medio de un viraje abrupto hacia un neoliberalismo salvaje dijo: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”.

Como postal resumida de lo que pasa hoy en el país trasandino se puede observar una recesión descomunal debido a un feroz ajuste que, hasta ahora, no enfrentó la menor resistencia. El salario real formal cayó un 19 % desde que asumió Milei; un 28 % acumulado desde la mitad del año pasado. Destrucción de 200 mil puestos de trabajo en el rubro construcción, arrolladora caída de las ventas, caída abrupta de la producción, liberación de precios y aumento de tarifas.

Tan atónita quedó la sociedad argentina, que no fue capaz de reaccionar ante un aumento de boleto de más del 250 % en trenes y colectivos. Por muchos menos, la sociedad chilena se levantó, convirtiendo los famosos 30 pesos en el catalizador de una bronca acumulada por más de 30 años que dio lugar al mundialmente conocido estallido social de octubre de 2019. Por el contrario, muchos usuarios apuestan a “esperar y darle un tiempo al gobierno hasta que enderece la economía”.

Pero las pálidas siguen. En los dos primeros meses de gobierno de Milei el universo de pobres se expandió y afectó a 27 millones de personas, pasando del 41,7 % al 57,4 % de la población bajo la línea de pobreza (fuente: UCA Argentina). Por otro lado, la desigualdad se profundizó hasta llegar a los niveles registrados en pandemia y se esperan aumentos aún mayores en las tarifas de servicios básicos que llegarían al 1000%. Inexplicablemente, un aumento mucho mayor que el atraso histórico que éstas venían registrando.

Así, los argentinos deben afrontar precios del primer mundo con salarios del tercero. De ahí las largas filas que -otra vez- se están produciendo en la ruta hacia Chile, para comprar mercaderías y bienes de primera necesidad que, en muchos casos, triplican su valor en Argentina.

 

La derecha que no vimos venir

Sin embargo, Milei aún parece ostentar cierto “crédito social” y apoyo de gran parte de una sociedad resignada que -a través del sacrificio- busca dejar atrás años de un modelo agotado. ¿Cómo explicar la irrupción de La Libertad Avanza (LLA); la coalición de extrema derecha con que Milei irrumpió en la escena política argentina, en 2021 como movimiento político? El sociólogo Pablo Semán, junto a otros autores explica alguna de las claves en su libro “Está entre nosotros. ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?”.

En primer lugar, hay que atender a condiciones imperantes previas. Una memoria social de numerosas crisis económicas pasadas -entre las que se cuentan varias hiperinflaciones, el corralito de 2001 y las crisis de crecimiento de los últimos 12 años- que han hecho que la sociedad desvalorice al peso nacional y se vuelque a monedas como el dólar.

Otro factor es un cambio en la modalidad de interacción social: las redes sociales han modificado la forma de comunicar y hacer política. Primero de forma autónoma y luego incorporados por los partidos tradicionales que remaban en contra de un descredito generalizado.

También un cambio en la relación del Estado y la sociedad, donde la sensación de que “cada uno se salva solo” agudizó un individualismo en ciernes, sobre todo después de la pandemia.

De todo esto se desprende un fuerte individualismo que, si bien no es nuevo, cobró fuerza: la meta de desarrollo personal, y la autopercepción de emprendedor de muchos de los argentinos, bien podrían enmarcarse en las teorías de la “sociedad del emprendimiento” descrita por otro catedrático, el filósofo coreano Byung-Chul Han.

 

El hombre que habla con los perros

Javier Milei tuvo la extraña virtud de saltar desde los estudios de televisión, donde se desempeñaba como panelista de economía, a la arena política. En poco tiempo, y contra todos los pronósticos, se convirtió en presidente de una Argentina cansada de la vieja forma de hacer política, y de lo que, el candidato de entonces llamó “la casta”. Un signo de los tiempos.

Su modo confrontacional y su discurso casi “coprolálico”, lleno de gritos e insultos, supo captar la adhesión de los votantes con consignas tan radicales como dinamitar el Banco Central, bregar por la libre tenencia de armas o la libre venta de órganos. La juventud es uno de los sectores que más se hizo eco de las ideas libertarias de extrema derecha que enarboló el candidato.

Pero las formas excéntricas de Milei van más allá de la política. Milei le decía a sus amigos y colegas que tenía un don sobrenatural que le permitía hablar con dios y hasta con los muertos, ya sean humanos o animales. Y un ejemplo era su perro Conan.

El mastín inglés -que lleva su nombre en honor al personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger- y quien murió en 2017, fue una de las mayores inspiraciones en la vida del economista. El periodista Juan Luis González, autor del libro “El loco, biografía no autorizada del precandidato presidencial de La Libertad Avanza”, explicó que Milei “arrancó con una ‘médium’ en 2017 cuando su perro/hijo Conan, que era muy importante para él, comienza a morir”.

Tras su muerte, el libertario tomó el material genético necesario para poder clonarlo. El laboratorio estadounidense PerPETuate fue el encargado de dar vida a cuatro nuevos “hijitos de cuatro patas”, gracias a células de Conan. Los nombres de los cuatro perros de Javier Milei fueron inspirados en tres economistas: Milton Friedman, Murray Rothbard (padre del anarco capitalismo) y Robert Lucas. Así, el ahora presidente apodó a sus mascotas como Murray, Milton, Robert y Lucas.   

De acuerdo a Juan Luis González -cuya edición española de su libro lleva como bajada “El hombre que habla con los perros”- Milei tiene “divididos a los perros como si fuera un gabinete”: “Él cree que Conan, que murió, reencarnó en uno de los clones y lo ayuda – lo cito textualmente- ‘con la estrategia general’. Después está Murray que le da ideas de economía, y Lucas es el que lo hace ver el futuro y aprender de los errores, casi como si fuera un gabinete (de gobierno)”. Sin embargo, cuando le preguntan sobre Conan, Milei nunca confiesa o aclara que está muerto hace ya varios años.

Los progenitores

Pero los gritos, los agravios, y la incapacidad para mantener un dialogo sin ese cúmulo de violencia verbal y corporal que exhibe el presidente argentino, y que se convirtieron en su sello personal, tienen una raigambre más profunda.

“Una tormenta perfecta entre lo bizarro, lo kitch, el odio, el desequilibrio. Es Javier, sublimando su odio a su padre, que encarna el estado de la política. Porque Javier está roto, y ese odio es de verdad, existe dentro de él, y empatiza con la gente que está enojada”, explica -al podcast sobre Milei “Sin control”, de El País y Revista Anfibia- Yamil Santoro, legislador liberal porteño por el partido Republicanos Unidos, ex cercano de Milei y que hoy rompió lanzas con LLA.

La relación de Milei con sus padres fue, por decir lo menos, problemática. Desde chico, se llevó muy mal y hasta sufrió por parte de su padre violencia física. Su hermana Karina, dos años menor que él, actual Secretaría General de la Presidencia, mano derecha de su hermano y a quien el mismo presidente apoda “El jefe”, fue su soporte emocional desde siempre y su única aliada y amiga. De hecho, Milei los llama a secas progenitores y recién hasta las elecciones presidenciales no tenía contacto con ellos. Su hermana hacía de nexo con ellos y gracias a ella sabía cómo estaban y qué era de sus vidas.

“Yo no hablo con mis progenitores. (No los llamo padres) porque no comparto los valores éticos y morales de ninguno de los dos. Durante todo mi proceso universitario, mi padre me hizo las mil y una, dejándome de hablar y generándome situaciones de mucho estrés para que me fuera mal (…). De hecho, es la lógica que tiene (…) generarte una situación para que te vaya mal y luego enrostrarte que sos un fracasado. (…) Para mí, los dos están muertos” confesaba el propio Milei en el programa televisivo PH, Podemos hablar, en junio de 2018.

Sin duda, una historia de soledad y bullying sufrido desde dentro de su propia familia y en el colegio al que asistía, donde tuvo pocos amigos y ninguna novia. Solo así se entiende su lenguaje corporal, propio al de un niño abusado, cuando en cualquier entrevista televisiva que da en su despacho presidencial, se lo ve sentado en el borde del asiento, con los brazos juntos y los hombros caídos.

Se podrían escribir muchas páginas más sobre la figura del controvertido presidente argentino, y el devenir de los días se encargará de seguir contando el relato de este outsider que supo canalizar la bronca de una sociedad cansada de la política tradicional y que, hoy por hoy, está atravesando una de las crisis económicas y sociales mas profundas de su historia. “El tiempo está a favor de los pequeños”, reza la canción de Silvio Rodríguez, y quizá, como una paradoja del destino y tan solo por ahora, hoy está a favor del presidente anarco capitalista. Veremos si ese tiempo caprichoso de la canción termina dándole la razón.

Guillermo Zerda – Periodista y realizador audiovisual argentino. Vivió gran parte de su vida en Chile donde escribió para distintos medios nacionales y extranjeros, al tiempo que trabajó en la televisión chilena. Hoy de vuelta en Buenos Aires, revisa y comenta la cambiante y siempre sorprendente realidad argentina.