Harry Hole, un antihéroe notablemente seductor

 

Por Gonzalo Figueroa Cea

 

No pretendo obligar al lector a la ardua tarea de desenredar una maraña de oscuros acertijos en una reseña acerca de un libro. Tampoco busco desesperarlos al respecto con nubes de citas textuales ni detalles sobre la extensa y laureada biografía de su autor. El objetivo de estas líneas es notablemente sencillo. El resto dejémoslo para la lectura de la obra en sí.

Busco, al igual que un amigo que fabricó un hermoso repertorio de reseñas culturales, que quien se sienta tentado por el breve comentario que comparto sobre una obra literaria que me gustó. Punto y sin más. Si llego a enterarme que alguna persona que lo leyó decidió comprar un ejemplar del objeto referido a raíz de la lectura, me sacará una nueva sonrisa.

Decir por ejemplo que el noruego Jo Nesbø, logró en cada párrafo y página de “Cuchillo” transmitirme no solamente la atmósfera citadina o la bucólica del país nórdico, con su fuerte frío en sus estaciones de menor potencia solar, sino que también la atractiva y errática forma de ser, llena de matices, de su personaje estrella: el detective Harry Hole, experto en “bucear” las causas de los crímenes más sangrientos y, en la apariencia directa, inexplicables.

Un hombre de más de 1,90 de estatura, de pelo tieso, y de imponente presencia, llama de por sí la atención. Si solamente tuviésemos los antecedentes de sus grandes triunfos en el plano de su especialidad quizás esa descripción inspira más respeto todavía. Pero Harry no es precisamente un arcoíris de virtudes. Y justamente en eso, más la suma de aciertos del antihéroe, radica la riqueza del personaje y de la red de intrigas que involucra la novela.

Su frágil equilibrio emocional/racional, sus aventuras amorosas, su desmesurada tendencia al alcohol y facilidad para resolver los temas a veces a golpes, no hacen mella a su perseverancia y gran capacidad intuitiva. Rakel, su pareja muerta en extrañas circunstancias, no solamente motiva una carrera por hacer justicia un poco a la manera de él mismo, sino que una consigo mismo: aun suspendido de sus funciones, hará todo lo que esté a su alcance para que el crimen no quede impune, pero también para convencer a sus pares que él sigue siendo un tipo confiable cien por ciento en lo personal y profesional y, a su vez, para él volver a confiar en la humanidad y su supuesto sentido de justicia

En la sumatoria de intrigas de “Cuchillo” Nesbø tiene la gracia de contar y alargar esta aventura, sin que esta se transforme en tediosa. Los personajes que giran en torno a Hole son tan humanamente imperfectos como él y algunos pueden encajar en las categorías de aliados o de villanos de un momento a otro sin que el lector pierda la capacidad de asombro. Además, el escritor noruego evita clichés, obviedades y pistas facilonas, lo que hace que quien lea “Cuchillo” logre interesarse más por la historia tras cada página que lee. Es la virtuosa red de acertijos que involucra la novela. Ropas ensangrentadas, una diminuta cámara oculta, gustos musicales diversos (harto rock), la exactitud de los horarios, la temperatura, el bar predilecto, expertos y expertas en distintas especialidades y un violador que también es un criminal en serie, entre otros factores, pueden ser pistas relevantes, pero no necesariamente decisivas para el controvertido y obsesivo Harry.

Lanzada su primera edición en 2019 mediante el grupo editorial Penguin Random House, esta novela policiaca de Jo Nesbø es una de las últimas del laureado escritor noruego, también conocido por su gran sintonía con el rock clásico. En su nutrido set list de obras Harry Hole es uno de sus personajes estrella y es de antigua data. Ya en 1997 publicó “El murciélago”, que justamente tenía como protagonista al detective. Considerado como el mejor escritor escandinavo en el tema de su especialidad, Nesbó ha sido traducido a 50 idiomas, se calcula que ha vendido 55 millones y además sus obras han generado interés en el cine.

No quiero rematar el presente artículo sin mencionar que el noruego lanzó hace pocos meses su entrega 13 (¡vaya número!) en materia de novelas: “Eclipse”, donde una vez más irrumpe Harry, pero en esta oportunidad ante un enemigo cuya predilección no son las armas de fuego o las corto punzantes, sino que la microbiología. Sin duda “Cuchillo” y las publicaciones que la anteceden serán muy buenos preámbulos.

Gonzalo Figueroa Cea – Periodista con 24 años de trayectoria en el Ministerio de Obras Públicas, donde ha ejercido en las áreas de prensa y comunicaciones internas. Ha colaborado para medios escritos y radiales, con especial énfasis en cultura, espectáculos y fútbol. Es responsable de los sitios Rocas Alucinantes y El rompecabezas del doctor Kimble, donde ha sacado a relucir su veta literaria. En 2022 fue reconocido por su trayectoria en el marco de 115⁰ aniversario del Círculo de Periodistas de Santiago.