El sufrimiento espiritual

Por Jenny Jeria Llabrés

 

Hoy quiero hablarte del sufrimiento ¿Qué es el sufrimiento? Según la Psicología, es toda aquella pena y dolor que experimenta el ser humano y se refleja como infelicidad, agotamiento, frustración, causando ansiedad, e irritabilidad. Freud decía que el sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde nuestro cuerpo, el mundo exterior y las relaciones con los otros.

Es un tema muy complejo y extenso, pero quisiera hablarte del sufrimiento espiritual. Este se refiere a cuando existe una anomalía, confusión o alteración de nuestras creencias o en la fe, comienzan a aparecer diversos miedos como a la muerte, al vacío, a dejar atrás (apegos) cuestionamientos incesantes de todo nuestro sistema de vida, sensación grande de soledad o de incomprensión, miedo a lo desconocido, conflictos en el yo. Lo importante es que, en este caso, es un proceso circunstancial.

El sufrimiento tiene un objetivo siempre; por ejemplo, el físico tiene como objetivo ser una alarma para indicar que algo está sucediendo en nuestro cuerpo que hay que atender, pero el espiritual tiene un objetivo muy valioso de trascendencia y evolución. Es la manera en que nuestra alma habla y se hace oír. Nos lleva a hacer esos cambios difíciles, pero necesarios en nuestras vidas, a cerrar ciclos, a limpiar nuestro hogar (nuestro corazón), terminar con ciertas conductas y hacernos más conscientes de lo que hacemos, decimos, sentimos, y como afecta en nuestro entorno y en la manera en que nos relacionamos. Es, por tanto, una insatisfacción inherente de la existencia.

Según el budismo, el sufrimiento es aquella realidad de la cual nadie puede escapar, llega cuando debemos enfrentar momentos, situaciones difíciles y sentimos, además, que nunca estuvimos preparados para esto.  Todos atravesaremos por estos estados en la vida como una manera de trascender e integrar grandes aprendizajes y desafíos.

Todos también quisiéramos salir o evitarlo; nos castigamos pensando: ¿y si fuera más exitoso, más rico, más bello o más joven?, pero las cosas son así y nos lleva a un gran trabajo de aceptación de que la vida se compone de situaciones que creemos no son justas, ¡pero contrario a esa idea es que realmente lo son!

Siempre hay algo detrás de nuestro sufrimiento, principalmente del emocional o espiritual y que es un factor común… el apego. Siempre hay algo en lo que nos aferramos y no podemos ni queremos soltar; si te lo preguntas estoy segura de que encontrarás esa respuesta.

 

Algunas de las razones del sufrimiento son:

Querer controlar todo. La inseguridad de sentir que perdemos el control de lo que nos sucede en la vida, muchas veces nos lleva a un constante estado de miedo y dolor.

No aceptar las cosas como son y no como queremos que sean. No nos conformamos cuando algo está lejos de ser lo que creemos debe ser perfecto para nosotros y nos frustramos.

Querer cambiar el pasado o desear que lo sucedido fuera diferente. No comprender que todo debió ser como fue porque siempre hubo un objetivo para nuestra vida.

Querer que las personas sean y se comporten como queremos. Imponer conductas o querer que hagan y digan lo que es conveniente para nosotros según nuestras creencias y sistemas de valores, que pensamos es el único correcto.

Aferrarnos a lo que no puede ser. La vida es un constante cambio, un hilado de historias engranadas para que cada uno tenga una experiencia evolutiva y que, muchas veces, no son compatibles con nuestras propias experiencias y nos quedamos en la pena de lo que no fue en lamentación, dejándonos estacados.

No aceptarnos como somos. Cuestionando y pensando siempre en lo que nos falta más que en lo que realmente somos y agradecerlo.

El miedo al futuro o a lo que vendrá. No saber que pasará y vivir enfocados en la incertidumbre de no saber, nos lleva a estados ansiosos recurrentes. No nos permitimos fluir con la vida y dejarnos sorprender.

Tomar todo de forma personal y vivir en modo víctimas. No todo lo que recibimos tiene que ver con hacernos daño, tomar todo como un ataque directo y victimizarnos nos lleva a un estancamiento evolutivo también.

Depender de lo que otros piensen de nosotros. Vivir y desenvolvernos buscando siempre la aprobación de los demás nos lleva a una cárcel mental.

No asumir que, si sufrimos, es solo por nosotros y por nadie más. El sufrimiento es finalmente un estado que elegimos sostener, la pena y el dolor son parte de la vida y de ser humanos, son ciclos transitorios para impulsarnos en esa integración amorosa de lo que sea te esté mostrando; permanecer en el sufrimiento es y será siempre una decisión.

No olvides lo poderoso que eres, un ser consciente y de amor. No olvides la magia en ti.

Jenny Jeria Llabrés – Terapeuta Holística, Maso terapeuta Integral, Diplomada en Sanación Pranica, Maestra Reiki Usui Ryoho, Cuántico, Puntural y Unitario, Tarotista, Canalizadora Registros Akashicos y Docente de técnicas bioenergéticas.