¿Cómo soltar aquello que nos complica?

Por Jenny Jeria Llabrés

 

¿Cómo puedo dejar de sentir esta pena? ¿Cómo puedo dejar ir esta relación? ¿Qué debo hacer para no sentir tanta rabia con esto? ¿Has querido o pensado que es hora de dejar algo atrás y no puedes?

Hoy te hablaré un poco de nuestras emociones, y de cómo “soltar” o dejar ir aquello que nos complica.

¿Qué es soltar realmente? Suena fácil y muy simple de hacer, pero, en verdad, es difícil, y en lo práctico, en muchos casos, complicado.

Podemos hablar de soltar emociones intensas que nos consumen, parejas, personas, trabajos, lugares; de querer dejar atrás una experiencia difícil, o esa relación complicada que nos dejó un mal sabor, y existen un sinfín de otros ejemplos.

 

Nuestras emociones, y cómo vamos gestionándolas a lo largo de nuestra vida.

Las podemos suprimir (conscientemente), o reprimirlas (inconscientemente), porque, realmente, no sabemos que hacer con ellas. Duelen mucho, y lo hacemos según nuestra educación familiar o creencias de vida.

Las expresamos, a través de nuestro lenguaje verbal o corporal, y cuando se trata de una emoción dolorosa, dejamos salir únicamente la suficiente presión interna para que el resto pueda ser reprimido.

Nos escapamos de ellas, evitamos sentirlas a través de cualquier método de distracción o diversión, evitando así, tomar consciencia de nuestro interior, evitándonos, principalmente, a través de una interminable búsqueda de un distractor para escapar y que, a veces, puede llevarnos a adicciones o a la dependencia de este distractor.

Ahora, ¿Cómo podemos “soltar” una emoción tan difícil de llevar como la pena? ¿Cómo podemos gestionarla en nuestro interior?

Aquí te diré algo que parecerá muy contradictorio, pero según mis estudios y experiencia de vida, lo que me ha ayudado mucho, y siento es la clave para soltar una emoción, soltar es “sentirla” sin poner juicio a lo que estamos sintiendo, es dejar que esa emoción nos atraviese. Es permitirnos sentirla sin condenarla, es, en pocas palabras,  no resistirnos a ella y dejar que pase por nuestro cuerpo, por el corazón, por el alma; cuando la sientas, es respirar profundo y dejar que sea, pero recordar que no debemos ponerle etiquetas y evitar pensar qué la provoca; poco a poco la comenzarás a soltar, abrirás tu corazón a ella y no la irás dejando atrás, sino que la irás integrando a ti en un bello proceso de evolución; durante este doloroso proceso, no nos debemos presionar, y nos debemos mantener amorosos con nosotros mismos, eso es fundamental.

Los tiempos son distintos para cada persona. Por otro lado, a veces también es necesario renunciar a la culpa que podemos experimentar al sentir una emoción, por ejemplo: al “yo no debería sentir esto”. También, en algunos casos, debemos reconocer y renunciar a esa recompensa o simpatía que provoca la condición de ser víctima.

Ahora, soltar esa experiencia, esa relación o situación, es también un gran trabajo de integración de todo lo vivido como parte de un gran proceso de aprendizaje, y como algo que debimos haber atravesado para crecer como personas, avanzar en nuestro camino, y hacernos responsables también, pues no olvidemos que somos los principales creadores de nuestra realidad; como es adentro, es afuera, y si le tomas atención realmente, lo podrás comprobar. Dejar ir, es un gran acto de amor propio, siempre desde la gratitud.

 

Por último, es posible que no te sientas listo para soltar, o que no sea el momento, y tal vez nunca llegue ese momento que creemos perfecto, requiere dar un salto de Fe. Algunas señales de que es momento de soltar o dejar ir (aunque varían dependiendo de cada persona), podrían ser:

  • Estar constantemente de mal humor, sensación de incomodidad o desconexión
  • Te encuentras enfrentando los mismos problemas una y otra vez
  • Te sientes estancado en la vida, no ves avances hacia ninguna parte

 

A continuación, te dejaré algunos tips para comenzar ese difícil proceso de soltar de una manera muy amorosa y paciente contigo mismo:

  • Vivir y sentir el dolor, sin juzgar
  • Poner límites a pensamientos negativos o destructivos
  • Hacer actividades nuevas y disfrutar de cosas simples
  • Escribir lo que duele, lo que sientas en el proceso
  • Desarrolla tu autoconfianza, confía en el proceso
  • Rodearse de personas que te hacen bien, apoyan y aman
  • No te recrimines, castigues. Cuida tu dialogo interno

 

No olvides lo poderoso que eres, un ser consciente y de amor. No olvides la magia en ti.

Jenny Jeria Llabrés – Terapeuta Holística, Maso terapeuta Integral, Diplomada en Sanación Pranica, Maestra Reiki Usui Ryoho, Cuántico, Puntural y Unitario, Tarotista, Canalizadora Registros Akashicos y Docente de técnicas bioenergéticas.