¿Cómo no querer a Quentin?

Por Chisu Zepeda 
Ilustracion LOG

El atractivo del cine de Quentin Tarantino radica en su capacidad para fusionar una amplia gama de géneros cinematográficos, desde el cine negro clásico hasta el gore, creando así una experiencia visual única. A diferencia de otros directores contemporáneos como Paul Thomas Anderson o David Fincher, Tarantino se destaca por su estética pop y diálogos memorables, que cautivan a un público amplio, gracias a su habilidad para referenciar y reinterpretar elementos del cine de forma accesible. 

La obra de Tarantino se caracteriza por su naturaleza personal, y su descarado homenaje al pastiche y la cultura cinematográfica. Aunque algunos críticos puedan considerar su enfoque como narcisista y exagerado, sus seguidores encuentran en él un director apasionado por sus historias, personajes vívidos y un humor distintivo. 

La filmografía de Tarantino abarca diversas etapas, desde sus primeros trabajos en la década de 1990 hasta sus revisiones históricas y westerns más recientes. “Kill Bill” marca un punto de inflexión, consolidando su estilo único y maduro al mismo tiempo que subvierte convenciones de género. 

Aunque es un hecho bien conocido para muchos, resulta sorprendente que Quentin Tarantino, a pesar de ser uno de los directores más reconocidos y respetados en la industria del cine, carezca de formación académica en este campo. 

Todo su trabajo es el resultado de su apasionada dedicación al cine y de años de experiencia viendo películas y estudiando el trabajo de otros cineastas para desarrollar su propio estilo, al mismo tiempo que rinde homenaje a aquellos directores que más admira. 

A lo largo de su carrera, Tarantino ha perfeccionado su arte, explorando y expandiendo su enfoque hacia nuevos territorios cinematográficos. Su última faceta se caracteriza por una ambición narrativa aún mayor, como se evidencia en “Érase una vez en Hollywood”, donde reconstruye el Hollywood clásico mientras ofrece una historia sencilla pero emotiva sobre la amistad. 

Quentin es un loquillo. Un excéntrico. Un freak. Se conocen numerosas curiosidades acerca del director, y no podía cerrar esta nota sin mencionar una en particular. Se cuenta que Tarantino, un apasionado de la comida rápida, obsesionado por encontrar las mejores papas fritas del mundo, se embarcó en esa misión, encontrar las papas fritas perfectas. Entonces, aprovechando que problemas de plata no debe tener, recorrió restaurantes McDonald’s de varios países. Finalmente, llegó a la conclusión de que las mejores papas estaban en Estocolmo. Anótenlo. 

A pesar de que amenazó que no haría más películas. Quentin se encuentra trabajando en la que será su décima cinta, (“Kill Bill” I y II cuentan como una sola), “The Movie Critic”. Según declaraciones a la revista Deadline, la trama del film, en realidad, está inspirada en una historia verídica sobre un hombre que escribía reseñas de películas para una revista pornográfica, y la acción se sitúa en 1977. “Está basada en un individuo que existió de verdad, aunque nunca alcanzó la fama”, afirmó Tarantino. Se espera que esté lista el 2025. 

Puede haber innumerables opiniones divergentes, pero la comunidad de admiradores de Tarantino valora su contribución al cine, reconociendo su habilidad para elevar películas consideradas “menores” y reivindicar géneros que podrían haber sido pasados por alto. En resumen, la obra del oriundo de Knoxville, Tennessee, es una celebración del cine en todas sus formas, apreciada por su originalidad, su pasión, y su capacidad para desafiar convenciones. 

Las 9 películas que forman parte de su carrera son Reservoir Dogs (1992), Pulp Fiction (1995), Jackie Brown (1997), las dos partes de Kill Bill (2003), Death Proof (2007), Malditos bastardos (2009), Django desencadenado (2012), Los odiosos ocho (2015) y Érase una vez en Hollywood (2019).